No sé cómo me recuerdas. Si como aquello que fui contigo o
por quién era en verdad. Pero ahora que es otra la que me mira desde el espejo
me hago la misma pregunta sobre ti. Si supe mirarte. Si pude aprenderte. O
fuiste sólo el anexo de mi propia decadencia.
viernes, 2 de agosto de 2019
miércoles, 31 de julio de 2019
Tempestad
Me huye el equilibrio.
Trastabillo de la proa de la ira a la popa de la tristeza. Y caigo allí. Hecha
un ovillo entre ausencia y olvido. Abrazándonos las tres las rodillas
murmurando plegarias que no serán porque no pueden. Porque no quieren. Porque
ya fueron. En un arrebato de estupidez me aferro al candelero tratando de subir
de nuevo a donde el dolor duele menos por llevar otro nombre. Fracaso. Me
faltan fuerzas. Me sobra sangre en las piernas. Ausencia sacude la cabeza con
una eternidad de conocimiento en sus ojos. Así no, susurra. Y con un breve
gesto de su cuello señala el mar embravecido que nos rodea. Salta, dice. Y yo
la miro como se mira a los sueños que no se entienden. Salta, escupe su eco en
mi cabeza. Olvido derrama una lágrima con sus ojos fijos en los míos. Y salto
al abrazo del vacío con su mirada clavada en el alma.
viernes, 5 de julio de 2019
Escaleras
Hay escaleras que no llevan a ninguna parte. Lo descubriste
después de algún labio partido y varias extremidades rotas. Uno aprende muchas
cosas mientras sueldan los huesos. Que el tiempo es soberano y no entiende de
porqués. Que no hay universo que te necesite. Y que no todas las respuestas
calman el latir de la herida. Algunas escuecen. Reabren. Destrozan. Y te
descubres cambiando los póster de destino por postales de incertidumbre.
Cuando
tus riendas sujetan humo no quedan tantas opciones. Las (in)justas. Las tuyas.
lunes, 28 de octubre de 2013
Todo aquello
Cambié el adjetivo por el verbo. Ignorando, aún, si hay más valentía en observación o acción. Sólo sé qué la última acalla unos latidos que son verdad. Mientras la primera martilleaba en parches de cuero invisibles. Me detengo poco. Lo justo. Y en esos instantes de angosta lucidez decido, invariablemente, seguir nadando. Con la mirada en un horizonte de niebla. La mochila cargada de nuncamases y asíaprendiste. Los brazos cada vez más fuertes. Y un retrovisor pleno de plumas y tinta que miro poco.
Y aún así.
Soy todo aquello a lo que le niego tiempo.
Y aún así.
Soy todo aquello a lo que le niego tiempo.
viernes, 1 de febrero de 2013
Seda Negra
El silencio que puebla tus noches es mentira. Un velo absurdo que ahoga todas las canciones que tienes dentro. Seda negra. Fina. Frágil.
Y no sabes qué te asusta más. Su mera existencia. O el hecho de que aún no hayas decidido retirarlo.
Y no sabes qué te asusta más. Su mera existencia. O el hecho de que aún no hayas decidido retirarlo.
miércoles, 20 de junio de 2012
Desde fuera
Me alegra que te escueza la vida. Paladeo cada segundo de tu
descubrimiento de esas aristas, frías y duras, que creías poder esquivar con tu
farsa.
Me alegra que te duela. Te lo digo así, sin la vergüenza ni
los paños calientes de los que tú debiste haber hecho gala, y no quisiste. Que
te pique el alma por dentro y no te alcancen las uñas. Que lo que te ofrezcan
sean mentiras de tiempos mejores que ni mereces ni vendrán.
Me alegra saber a ciencia cierta que será el destino quien
te arranque, poco a poco, las ilusiones infantiles que te han llegado tarde y
mal. Que llegará ese punto temido en el que la consciencia de tus actos te
vacíe los pulmones y te cueste respirar. Que cuando te preguntes qué has hecho
no quede una sola voz que no te lo dijera en su día.
Me alegra tu dolor, pedazo de mierda cobarde, porque mereces
cada gota de tu veneno. Porque es justo.
Te quiero mal. Porque te quise bien. Y nos lo has pagado a
todos con tu Mentira.
miércoles, 7 de marzo de 2012
Verdad destronada
Creía que sentir era aquello. Una maraña de punzantes zarzas cuyas espinas abrían heridas lacerantes que no cerrarían jamás. Creía que necesitaba la sangre porque no conocía otra cosa. Que aquel sabor metálico en la lengua era la tinta en mi pluma y el viento en mi espalda. Huracanes de amor distorsionado en los que aprendí a bailar por mera supervivencia. Ahora sé que tan sólo sobrevivía perdiéndome paladear un mundo distinto. Maduro y real. Propio. Compartido porque me da la gana ser contigo. Por encima de cualquier otra necesidad.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Blancos
Las oquedades que no llena la imaginación también son conscientes. Pretendidas. Un respiro entre condicionales y futuros posibles. Me balanceo como un elefante torpe en una tela de araña no especialmente robusta. Las canciones infantiles dejan de tener gracia cuando se aplican a la vida real. Cuando descubres que el señor conductor no tiene motivos para reír.
Don McGogh
Van Gogh mezclaba azul y gris en la paleta. Ignorando que ochenta y dos años después alguien haría llorar su guitarra en honor a ésa obra. Ojalá pudiese iniciar el mismo proceso a la inversa. Un pintor con su mismo talento. Con más suerte.
Autoasfixia
Zozobran las pateras en las que viajamos todos. Remamos solos. Ciegos. Y brotan las fuerzas de lugares que nos son desconocidos. Cortamos los hilos que nos unen al mundo. Sesgamos las cuerdas por donde entran a nuestras huras. Aprendiendo que Soledad aprieta sin ahogarnos. Autoasfixia. Quasi erótica. Encontrando el placer de redescubrirnos aunque quede poco de nosotros. Apenas unas migajas. Las que no quisieron las ratas. Y caemos en un mutis que tiene tanto de impuesto como de intencionado. Fifty fifty. Silencio bipolar. Achicando agua. Sin hundirnos.
miércoles, 3 de febrero de 2010
¿Qué es?
Dentro de mí, el abismo que separa lluvias de desiertos. Ausencia aprendida. Aprehendida. Desesperadas bocanadas de aire gélido para descubrir que lo que corta tus pulmones no es el viento. Ni el frío. ¿Qué es? ¿Qué es ese silencio ensordecedor? Preguntas y enmudeces por miedo a romper algo que tampoco es especialmente valioso. Cada minuto, dunas verticales inescalables. Un paso. Otro. Y el silencio a mordiscos con tus oídos. En tus manos. En el suelo, huellas propias. Desiguales. Incoherentes. ¿Qué es? Sentada al abrigo de la arena con las piernas cruzadas. Parar se parece a caminar despacio. Suena igual. Y la respuesta aparece tímidamente tras la penúltima duna. El silencio es la ausencia de sonido. Lo rumias. La sencillez de la solución trastorna. O no satisface. Pero es. Es. Y tú no eres. Estás.