martes, 22 de noviembre de 2022

El Gran Salón

No, no puedo. Entregarme a la convención absurda de existir cuando se me necesita. Roer las riendas del abismo poderoso y oscuro de la soledad. Son demasiadas noches mirándole a los ojos. Creo que me he enamorado de él. O me he dejado embaucar por sus promesas de una paz cuya existencia cuestiono.

En el gran salón suena una música que todos saben bailar. Menos yo. Y me acodo en la barra a apurar los minutos que me queden fingiendo. Que soy verdad. Tangible. Y no una columna de humo que terminará dispersa allá donde le lleve el viento.  

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viernes, 20 de septiembre de 2019

viernes, 23 de agosto de 2019

Cristales rotos

Caminar sobre cristales rotos no sólo no te hace invulnerable al dolor. Genera además cierto hastío. Porque hollaste suaves prados que te parecen ahora otra vida. Otra historia. De otra. Te preguntas si es merecido. Cuál de la larga lista de tus errores te trajo aquí. O si fueron todos. Si hay un ser superior relamiéndose con crueldad a cada nuevo paso. A cada nueva sangre. Siempre la misma. De la misma. Y concluyes que parar aquí sería dolerte siempre. Cicatrizar sobre los cristales como un árbol enraizando en la tierra. Bajo la tierra.

No. Puedes. Parar.
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viernes, 2 de agosto de 2019

miércoles, 31 de julio de 2019

Tempestad


Me huye el equilibrio. Trastabillo de la proa de la ira a la popa de la tristeza. Y caigo allí. Hecha un ovillo entre ausencia y olvido. Abrazándonos las tres las rodillas murmurando plegarias que no serán porque no pueden. Porque no quieren. Porque ya fueron. En un arrebato de estupidez me aferro al candelero tratando de subir de nuevo a donde el dolor duele menos por llevar otro nombre. Fracaso. Me faltan fuerzas. Me sobra sangre en las piernas. Ausencia sacude la cabeza con una eternidad de conocimiento en sus ojos. Así no, susurra. Y con un breve gesto de su cuello señala el mar embravecido que nos rodea. Salta, dice. Y yo la miro como se mira a los sueños que no se entienden. Salta, escupe su eco en mi cabeza. Olvido derrama una lágrima con sus ojos fijos en los míos. Y salto al abrazo del vacío con su mirada clavada en el alma.

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viernes, 5 de julio de 2019

Escaleras


Hay escaleras que no llevan a ninguna parte. Lo descubriste después de algún labio partido y varias extremidades rotas. Uno aprende muchas cosas mientras sueldan los huesos. Que el tiempo es soberano y no entiende de porqués. Que no hay universo que te necesite. Y que no todas las respuestas calman el latir de la herida. Algunas escuecen. Reabren. Destrozan. Y te descubres cambiando los póster de destino por postales de incertidumbre. 

Cuando tus riendas sujetan humo no quedan tantas opciones. Las (in)justas. Las tuyas.

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lunes, 28 de octubre de 2013

Todo aquello

Cambié el adjetivo por el verbo. Ignorando, aún, si hay más valentía en observación o acción. Sólo sé qué la última acalla unos latidos que son verdad. Mientras la primera martilleaba en parches de cuero invisibles. Me detengo poco. Lo justo. Y en esos instantes de angosta lucidez decido, invariablemente, seguir nadando. Con la mirada en un horizonte de niebla. La mochila cargada de nuncamases y asíaprendiste. Los brazos cada vez más fuertes. Y un retrovisor pleno de plumas y tinta que miro poco.

Y aún así. 

Soy todo aquello a lo que le niego tiempo. 

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viernes, 1 de febrero de 2013

Seda Negra

El silencio que puebla tus noches es mentira. Un velo absurdo que ahoga todas las canciones que tienes dentro. Seda negra. Fina. Frágil.

Y no sabes qué te asusta más. Su mera existencia. O el hecho de que aún no hayas decidido retirarlo.
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miércoles, 20 de junio de 2012

Desde fuera


Me alegra que te escueza la vida. Paladeo cada segundo de tu descubrimiento de esas aristas, frías y duras, que creías poder esquivar con tu farsa.

Me alegra que te duela. Te lo digo así, sin la vergüenza ni los paños calientes de los que tú debiste haber hecho gala, y no quisiste. Que te pique el alma por dentro y no te alcancen las uñas. Que lo que te ofrezcan sean mentiras de tiempos mejores que ni mereces ni vendrán. 

Me alegra saber a ciencia cierta que será el destino quien te arranque, poco a poco, las ilusiones infantiles que te han llegado tarde y mal. Que llegará ese punto temido en el que la consciencia de tus actos te vacíe los pulmones y te cueste respirar. Que cuando te preguntes qué has hecho no quede una sola voz que no te lo dijera en su día. 

Me alegra tu dolor, pedazo de mierda cobarde, porque mereces cada gota de tu veneno. Porque es justo. 

Te quiero mal. Porque te quise bien. Y nos lo has pagado a todos con tu Mentira.
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miércoles, 7 de marzo de 2012

Verdad destronada

Creía que sentir era aquello. Una maraña de punzantes zarzas cuyas espinas abrían heridas lacerantes que no cerrarían jamás. Creía que necesitaba la sangre porque no conocía otra cosa. Que aquel sabor metálico en la lengua era la tinta en mi pluma y el viento en mi espalda. Huracanes de amor distorsionado en los que aprendí a bailar por mera supervivencia. Ahora sé que tan sólo sobrevivía perdiéndome paladear un mundo distinto. Maduro y real. Propio. Compartido porque me da la gana ser contigo. Por encima de cualquier otra necesidad.
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miércoles, 24 de noviembre de 2010

Blancos

Las oquedades que no llena la imaginación también son conscientes. Pretendidas. Un respiro entre condicionales y futuros posibles. Me balanceo como un elefante torpe en una tela de araña no especialmente robusta. Las canciones infantiles dejan de tener gracia cuando se aplican a la vida real. Cuando descubres que el señor conductor no tiene motivos para reír.
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Don McGogh

Van Gogh mezclaba azul y gris en la paleta. Ignorando que ochenta y dos años después alguien haría llorar su guitarra en honor a ésa obra. Ojalá pudiese iniciar el mismo proceso a la inversa. Un pintor con su mismo talento. Con más suerte.
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