Ocurre que, a veces, aparece la tristeza. Silenciosa como un gato. Y una congoja cabrona y despiadada atenaza el corazón. Los idiotas buscamos causas a todo. Con la creencia de poder así erradicar una sensación. Un sentimiento. Y lo más divertido del asunto es que hallarlas supone establecer el estado. Darle notoriedad. Presencia. Hacerlo real.
martes, 16 de junio de 2009
jueves, 11 de junio de 2009
Ruidos
He salido al pasillo. Y me ha parecido oír ruidos en la 613. Quizá ésto no esté tan vacío como pensaba.