miércoles, 31 de julio de 2019

Tempestad


Me huye el equilibrio. Trastabillo de la proa de la ira a la popa de la tristeza. Y caigo allí. Hecha un ovillo entre ausencia y olvido. Abrazándonos las tres las rodillas murmurando plegarias que no serán porque no pueden. Porque no quieren. Porque ya fueron. En un arrebato de estupidez me aferro al candelero tratando de subir de nuevo a donde el dolor duele menos por llevar otro nombre. Fracaso. Me faltan fuerzas. Me sobra sangre en las piernas. Ausencia sacude la cabeza con una eternidad de conocimiento en sus ojos. Así no, susurra. Y con un breve gesto de su cuello señala el mar embravecido que nos rodea. Salta, dice. Y yo la miro como se mira a los sueños que no se entienden. Salta, escupe su eco en mi cabeza. Olvido derrama una lágrima con sus ojos fijos en los míos. Y salto al abrazo del vacío con su mirada clavada en el alma.

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viernes, 5 de julio de 2019

Escaleras


Hay escaleras que no llevan a ninguna parte. Lo descubriste después de algún labio partido y varias extremidades rotas. Uno aprende muchas cosas mientras sueldan los huesos. Que el tiempo es soberano y no entiende de porqués. Que no hay universo que te necesite. Y que no todas las respuestas calman el latir de la herida. Algunas escuecen. Reabren. Destrozan. Y te descubres cambiando los póster de destino por postales de incertidumbre. 

Cuando tus riendas sujetan humo no quedan tantas opciones. Las (in)justas. Las tuyas.

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