miércoles, 20 de junio de 2012

Desde fuera


Me alegra que te escueza la vida. Paladeo cada segundo de tu descubrimiento de esas aristas, frías y duras, que creías poder esquivar con tu farsa.

Me alegra que te duela. Te lo digo así, sin la vergüenza ni los paños calientes de los que tú debiste haber hecho gala, y no quisiste. Que te pique el alma por dentro y no te alcancen las uñas. Que lo que te ofrezcan sean mentiras de tiempos mejores que ni mereces ni vendrán. 

Me alegra saber a ciencia cierta que será el destino quien te arranque, poco a poco, las ilusiones infantiles que te han llegado tarde y mal. Que llegará ese punto temido en el que la consciencia de tus actos te vacíe los pulmones y te cueste respirar. Que cuando te preguntes qué has hecho no quede una sola voz que no te lo dijera en su día. 

Me alegra tu dolor, pedazo de mierda cobarde, porque mereces cada gota de tu veneno. Porque es justo. 

Te quiero mal. Porque te quise bien. Y nos lo has pagado a todos con tu Mentira.
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miércoles, 7 de marzo de 2012

Verdad destronada

Creía que sentir era aquello. Una maraña de punzantes zarzas cuyas espinas abrían heridas lacerantes que no cerrarían jamás. Creía que necesitaba la sangre porque no conocía otra cosa. Que aquel sabor metálico en la lengua era la tinta en mi pluma y el viento en mi espalda. Huracanes de amor distorsionado en los que aprendí a bailar por mera supervivencia. Ahora sé que tan sólo sobrevivía perdiéndome paladear un mundo distinto. Maduro y real. Propio. Compartido porque me da la gana ser contigo. Por encima de cualquier otra necesidad.
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