miércoles, 3 de febrero de 2010

¿Qué es?

Dentro de mí, el abismo que separa lluvias de desiertos. Ausencia aprendida. Aprehendida. Desesperadas bocanadas de aire gélido para descubrir que lo que corta tus pulmones no es el viento. Ni el frío. ¿Qué es? ¿Qué es ese silencio ensordecedor? Preguntas y enmudeces por miedo a romper algo que tampoco es especialmente valioso. Cada minuto, dunas verticales inescalables. Un paso. Otro. Y el silencio a mordiscos con tus oídos. En tus manos. En el suelo, huellas propias. Desiguales. Incoherentes. ¿Qué es? Sentada al abrigo de la arena con las piernas cruzadas. Parar se parece a caminar despacio. Suena igual. Y la respuesta aparece tímidamente tras la penúltima duna. El silencio es la ausencia de sonido. Lo rumias. La sencillez de la solución trastorna. O no satisface. Pero es. Es. Y tú no eres. Estás.
Share:

viernes, 8 de enero de 2010

miércoles, 30 de diciembre de 2009

SMS

A la mierda el mundo. A la mierda las sonrisas porque sí. A la puta mierda. Te sobran ganas de salir con lo puesto y perderte en la lluvia desde el piso más alto. Sería estupendo poder gritarlo. "A la mierda". Cronch. El punto final más sonoro de la historia. No de todas. De la tuya. Con tanto punto y seguido de los cojones. A la mierda. El placer morboso de imaginarse el final es precisamente el descanso. No hay un después. Y, con todo, se te dibuja una sonrisa triste. Te preguntas si a estas alturas de la película las conoces de otro tipo. Sí. Estaban. Eran. Existían. La de ahora es una mutación aberrante. Una tarjeta de visita. Un sms del pasado. "Oye, qué te pasa, tía. Que ya no me llamas." Rumias toda esa basura mientras las gotas siguen cayendo. Sin pensar. Plop. Plop. Plop. Viajas en una de ellas desde la silla. La cosa es bastante breve. La ventana insiste en reflejar la sonrisa fea. "¿Ya no contestas a mis mensajes?". Pulsas responder. Una a. Espacio. Una ele. Otra a. Espacio. Eme. El pulgar se mueve involuntariamente hacia otra tecla que borra el texto de un plumazo. Y escribes otro. Más conciso. Menos sucio. Más valiente. "Sí."
Share:

martes, 15 de diciembre de 2009

Infantería

Suspiran aliviados cuatro vivos por estar vivos. Y el resto es ruidoso gentío clamando por sueños que creen legítimos. Los cuatro sienten el pellizco de la culpa por disfrutar solos de lo que se les negó a cuantos se fueron. Y el gentío aúlla de pena su pérdida. Luchan todos en el mismo bando. Salpica la sangre de los que caen y la verguenza de los que se rinden. Las hordas plañideras con la fiereza de quien defiende lo que es suyo. Sin serlo. Los dientes de la fe son más afilados que el realismo. Y los cuatro llevan tatuada en el rostro la mueca de quien se sabe perdedor antes de la contienda. Primera línea de infantería por decisión consciente.

Multitudes de cabeza alta. Al otro lado, la evidencia de que la muerte no ha claudicado jamás.

Los cuatro caen en la cuenta. Vivir es la última batalla.

Naciste con el bando asignado. Ahora dime. ¿En qué escuadrón vas a luchar?
Share:

Cuidados básicos

Diría "mi reino" si tuviera uno. Pero no tengo más que ofrecerte que lo que soy. Un puñado de enfermos versos sin rima. Aliento cálido de palabras. Púrpuras ojeras bajo los ojos que también te regalo para ver el mundo. Es nada. Lo sé. Apenas cincuenta kilos de arte herido y púber. Que se revuelve dentro. Todo lo rompe. Y construye palacios de papel y tinta que no cobijan más que aire. Tómalo. Lo he entrenado para que a ti no te muerda. Basta con las cicatrices de mis brazos. No lo ates. Será tuyo sin cadenas. Morirá si haces uso del bozal. Decidirá egoístamente sus paseos. Y volverá a ti sangrando, seguro. Hambriento de tacto y de tu voz. Por ser la única que lo calma.
Share:

sábado, 5 de diciembre de 2009

viernes, 4 de diciembre de 2009

Tree

Quiero ser un árbol. He visto árboles en pie en medio de bosques calcinados. Desafiando cenizas. Viento. Crecidos ante los ojos atónitos de Destino. Quiero ser un árbol. Morir en pie. Y que la memoria de lo que fui sea sólo la sombra que arrojen mis ramas negras.
Share:

jueves, 3 de diciembre de 2009

The Hand

He soñado que participaba en un concurso de haikú. Me sentaba en un pupitre pequeño de madera oscura. Y cogía una pluma gris mojada en tinta. Negra, pensaba. Negra como un atardecer con los ojos vendados. Triste. Y fría. Pensaba todo eso mientras el resto garabateaba furiosamente sobre sus papeles. Sentía que no podía escribir. Lo sabía. La mano derecha yacía en el lienzo blanco. Y le ordenaba moverse. Sin éxito. Algunos se levantaban a entregar sus obras. Sonreían. Y yo apostaba a que valía la pena leer cuanto manase de aquellos que sí tenían control sobre sus propias extremidades. De pronto la clase cambiaba. Se volvía mucho más oscura. Las lámparas que pendían del techo tenían velas. Luz naranja. Y pensaba en mi atardecer. ¿Quién se había llevado la venda? No quedaba nadie allí. Súbitamente mi mano derecha estaba helada. Demasiado fría. Dolor.

He despertado con las sábanas revueltas. El peso de mi cuerpo sobre el brazo. Derecho. Me he llevado la mano helada a la cara y he maldecido al amanecer por no traer paz alguna. Es mucho más aterrador abrir los ojos.

Me da miedo que la vida sea un concurso de haikú.
Share:

martes, 25 de agosto de 2009

Ejecución

Acojona ver cómo se va dibujando una vida. Cómo, en ocasiones, Destino parece abandonar los pinceles. "Ahora pintas tú". Y te miras las manos pensando cómo cojones vas a crear nada si apenas tienes idea de cómo sujetar las herramientas. En tu mente, toma forma un hermoso óleo. Un paisaje de intensos claroscuros cuya belleza casi duele contemplar. Sonríes mientras coges un carboncillo del suelo y te dispones a plasmar tu delirio. Después de un rato que se antojaba interminable das un par de pasos hacia atrás y contemplas. Esa basura en blanco y negro se parece poco o nada al paisaje imaginado. Los huesos de Goya se revuelven bajo tierra ante tan burda imitación de su etapa oscura. Y te sangran las manos. El carboncillo ni se coge así ni se mueve de esa manera. Destino se revuelca por los suelos entre carcajadas. Señalándote. Y la parte de ti que se siente profundamente humillada se va haciendo más pequeña mientras te unes a sus risas. Pintas de pena. Pero te van a faltar lienzos para seguir intentándolo.
Share:

lunes, 24 de agosto de 2009

domingo, 9 de agosto de 2009

You

Podría decirte que me enloquece tu aroma. Despierta a mi sangre. Y se agolpa. Se retuerce. Grita. Podría decirte que se diluye el miedo al mirarte. Un sobre de azúcar en el lago oscuro de tus pupilas. Que tengo hambre de ti y de tus labios. Que me lloran las manos cuando no te tocan. Podría decirte que te siento ahora. Antes. Luego. Basta con dejar caer los párpados y pensar sin pensar. Se enciende en mí tu luz como una hoguera inmensa. Me abraso y bailo dentro. Que lo mismo se me cae la piel a tiras, pero no importa. No me importa. Podría besarte. El sol caería a plomo en ese mismo momento. Y vendrían todas las estrellas del mundo a mirarnos. A envidiar mi suerte. A bailar en el cielo oscuro como bailo yo porque existes. Podría. Puedo hacerlo.
Share: