Ejecución
Acojona ver cómo se va dibujando una vida. Cómo, en ocasiones, Destino parece abandonar los pinceles. "Ahora pintas tú". Y te miras las manos pensando cómo cojones vas a crear nada si apenas tienes idea de cómo sujetar las herramientas. En tu mente, toma forma un hermoso óleo. Un paisaje de intensos claroscuros cuya belleza casi duele contemplar. Sonríes mientras coges un carboncillo del suelo y te dispones a plasmar tu delirio. Después de un rato que se antojaba interminable das un par de pasos hacia atrás y contemplas. Esa basura en blanco y negro se parece poco o nada al paisaje imaginado. Los huesos de Goya se revuelven bajo tierra ante tan burda imitación de su etapa oscura. Y te sangran las manos. El carboncillo ni se coge así ni se mueve de esa manera. Destino se revuelca por los suelos entre carcajadas. Señalándote. Y la parte de ti que se siente profundamente humillada se va haciendo más pequeña mientras te unes a sus risas. Pintas de pena. Pero te van a faltar lienzos para seguir intentándolo.
0 other voices :
Publicar un comentario