miércoles, 24 de noviembre de 2010

Blancos

Las oquedades que no llena la imaginación también son conscientes. Pretendidas. Un respiro entre condicionales y futuros posibles. Me balanceo como un elefante torpe en una tela de araña no especialmente robusta. Las canciones infantiles dejan de tener gracia cuando se aplican a la vida real. Cuando descubres que el señor conductor no tiene motivos para reír.
Share:

1 comentario :

  1. Ese Puto Señor Conductor SIEMPRE tendrá motivos para reir. Por lo menos mientras siga teniendo mi puto revolver apuntándole, a su puta cabeza.

    ResponderEliminar